new frontiers of physical and psychological rehabilitation
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo y neuropsicológico complejo. A menudo, los tratamientos farmacológicos por sí solos no bastan para gestionar adecuadamente los diversos síntomas motores y no motores de la patología. Para hacer frente a este desafío, las terapias complementarias, como el ejercicio físico y el apoyo psicológico, pueden integrarse en nuevos programas terapéuticos estandarizados al aire libre. Estos programas aprovechan los efectos regenerativos de los entornos naturales para mejorar la calidad de vida de las personas con Parkinson.
Dichas iniciativas están actualmente activas en Italia, con el proyecto Sail4Parkinson, y en Fuerteventura, con el proyecto Fuerte4Parkinson. Las asociaciones encargadas de organizarlas y promoverlas son ParkinZone A.p.s y Fuerte Es La Vida, que ofrecen estas valiosas vacaciones terapéuticas a los pacientes y a sus cuidadores.
El Equipo de Investigación
El estudio que analizó los beneficios de estas experiencias fue realizado por un equipo multidisciplinar de expertos:
- E. Berti: Psicólogo Clínico y PhD en Neurociencias en el Departamento de Medicina de Sistemas de la Universidad de Roma Tor Vergata.
- A. Di Blasio: Departamento de Medicina y Ciencias del Envejecimiento, Universidad “G. d’Annunzio” de Chieti-Pescara.
- S. Della Morte: Psicoterapeuta en la asociación ParkinZone A.p.s de Roma.
- F. De Bartolomeis: Psicomotricista en la asociación Fuerte Es La Vida en Fuerteventura, España.
- N. Modugno: Departamento de Neurología en el IRCCS INM Neuromed de Pozzilli.
El Método: Una mezcla de deporte y apoyo psicológico
Los investigadores evaluaron la viabilidad y eficacia de dos programas terapéuticos al aire libre de una semana de duración. Los participantes se sometieron a rigurosas evaluaciones físicas y neuropsicológicas antes, durante y después de los programas. El recorrido preveía la combinación de sesiones psicológicas y psicoeducativas integradas con actividades físicas intensivas, divididas en:
- Actividades acuáticas: Surf, SUP (Stand Up Paddle) y vela.
- Actividades no acuáticas: Boxeo sin contacto, Pilates, yoga y Tai Chi.
Resultados prometedores: menos sedentarismo, menor necesidad de fármacos
El estudio incluyó a 16 personas con Parkinson (9 hombres y 7 mujeres), con una edad media de 60,67 años y una duración media de la enfermedad de 9,38 años. Los resultados de los análisis preliminares son alentadores:
- Se observó una tendencia a la reducción de la dosis diaria de levodopa (LEDD), aunque el dato no es estadísticamente significativo.
- Surgió una correlación significativa entre los niveles de sedentarismo y la ingesta de levodopa: cuanto mayor es el tiempo de sedentarismo, mayor es la ingesta del fármaco.
- Por el contrario, la actividad física de intensidad ligera a moderada mostró una correlación negativa significativa con la levodopa: niveles más altos de actividad física se asocian con una menor necesidad de medicación.
- Se registró una tendencia a la reducción del malestar físico en los cuestionarios sobre calidad de vida (subescala de malestar físico del PDQ-39), aunque representó una reducción no significativa.
- Los comentarios cualitativos destacaron una percepción extremadamente positiva y agradable de toda la experiencia.
Conclusiones
Los programas terapéuticos al aire libre han demostrado ser una opción viable y potencialmente beneficiosa para las personas con enfermedad de Parkinson. Aunque los resultados son prometedores, los investigadores subrayan que serán necesarias nuevas investigaciones con muestras más amplias para confirmar de forma definitiva su eficacia.